Esta es la historia de una trenza que nunca había aprendido a trenzarse. ¡Qué humillación! Si no sabía trenzarse ¿qué razón de ser tenía su vida? Una noche a orilla del mar, las nubes como testigo presenciaron la única vez que nuestra amiga trenza logró su cometido. También fueron testigos de cómo una pequeña trenza murió ahorcada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario